DOMINGO
Domingo V DEL TIWMPO ORDINARIO. Ciclo C

evangelio

Del evangelio de Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces, verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación."

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ESTAD SIEMPRE DESPIERTOS
 
      




















Domingo I DE ADVIENTO. Ciclo C

evangelio

Del evangelio de Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces, verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación."

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ESTAD SIEMPRE DESPIERTOS
 
      

Los discursos apocalípticos recogidos en los evangelios reflejan los miedos y la incertidumbre de aquellas primeras comunidades cristianas, frágiles y vulnerables, que vivían en medio del vasto Imperio romano, entre conflictos y persecuciones, con un futuro incierto, sin saber cuándo llegaría Jesús, su amado Señor.
 
También las exhortaciones de esos discursos representan, en buena parte, las exhortaciones que se hacían unos a otros aquellos cristianos recordando el mensaje de Jesús. Esa llamada a vivir despiertos  cuidando la oración y la confianza son un rasgo original y característico de su Evangelio y de su oración.
 
Por eso, las palabras que escuchamos hoy, después de muchos siglos, no están dirigidas a otros destinatarios. Son llamadas que hemos de escuchar los que vivimos ahora en la Iglesia de Jesús en medio de las dificultades e incertidumbres de estos tiempos.

 

La Iglesia actual marcha a veces como una anciana "encorvada" por el peso de los siglos, las luchas y trabajos del pasado. "Con la cabeza baja", consciente de sus errores y pecados, sin poder mostrar con orgullo la gloria y el poder de otros tiempos.

 

Es el momento de escuchar la llamada que Jesús nos hace a todos. «Levantaos», animaos unos a otros. «Alzad la cabeza» con confianza. No miréis al futuro solo desde vuestros cálculos y previsiones. «Se acerca vuestra liberación». Un día ya no viviréis encorvados, oprimidos ni tentados por el desaliento. Jesucristo es vuestro Liberador.
 
Pero hay maneras de vivir que impiden a muchos caminar con la cabeza levantada confiando en esa liberación definitiva. Por eso, «tened cuidado de que no se os embote la mente». No os acostumbréis a vivir con un corazón insensible y endurecido, buscando llenar vuestra vida de bienestar y placer, de espaldas al Padre del Cielo y a sus hijos  que sufren en la tierra. Ese estilo de vida os hará cada vez menos humanos.
 
«Estad siempre despiertos». Despertad la fe en vuestras comunidades. Estad más atentos a mi Evangelio. Cuidad mejor mi presencia en medio de vosotros. No seáis comunidades dormidas. Vivid «pidiendo fuerza». ¿Cómo seguiremos los pasos de Jesús si el Padre no nos sostiene? ¿Cómo podremos « mantenernos en pie ante el Hijo del Hombre»?        
 
 

José Antonio Pagola
 






















Festividad de Todos los Santos

evangelio

Del evangelio de Mateo

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros."
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EL VALOR SUPREMO ES EL HOMBRE,
LA HUMANIDAD, EL AMOR

 
 
Esta fiesta puede tener para nosotros un profundo sentido religioso, si la entendemos como invitación a la unidad de todos los seres en Dios. No recordamos a cada uno de los seres humanos como individuos. Al decir todos,  celebramos La Santidad (Dios) que se da en cada uno de los seres humanos.
 
No se trata de distinguir mejores y peores, sino de tomar conciencia de lo que hay de Dios en todos y dar gracias por ello. El hombre perfecto no solo no existe, sino que, gracias a Dios, no puede existir. Decir ‘ser humano’ lleva en sí la limitación y por tanto la imperfección en todos los órdenes. Dios manifiesta su grandeza haciéndose presente en el hombre sin necesidad de eliminar sus limitaciones.
 
Sed perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto. De acuerdo, ¿pero como es perfecto Dios? Cuando Dios dice: “sed santos porque yo vuestro Dios soy santo”, no hace alusión alguna a la condición moral. La perfección de Dios no se debe a sus cualidades, porque no tiene ninguna. Dios es todo esencia, no hay nada que pueda tener o no tener. Esta simple verdad nos obliga a salir de la interpretación antropomórfica que nos lleva a pensar que la perfección de Dios consiste en tener unas cualidades como las nuestras pero perfectas en grado sumo.
 
Cada uno de nosotros es perfecto como Dios, es decir,  en nuestro verdadero ser, en lo que hay de Dios en nosotros. No estamos hablando de la bondad de nuestras cualidades sino de la perfección de Dios en cada uno de nosotros. Se trata del tesoro que llevamos en vasijas de barro, como decía Pablo.
 
Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. Es un error garrafal el creer que podemos alcanzar la perfección con el esfuerzo personal. También aquí nos hemos alejado del evangelio. Hemos propuesto como ideal cristiano, lo que los griegos llamaban el hombre perfecto. Para ellos el hombre perfecto sería el que se rige siempre por la razón y no se deja llevar por ningún otro instinto, apetito o pasión.
 
Los que se guían por este ideal no pueden escapar a una de estas dos trampas: en la medida que lo consigan, se creerán superiores a los demás y los despreciarán olímpicamente (no hay nada más contrario al evangelio). Los que no lo consiguen, tratarán por todos los medios, de aparentar que lo han conseguido, con lo cual caerán en la simulación y el fariseísmo (nada criticó Jesús con más firmeza).
 
Las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios. (Mt 21,31) ¿A quién decía eso Jesús? Precisamente a los ‘perfectos’, a los que cumplían la Ley hasta la última tilde. Seguimos sin creerlo, pero el evangelio está ahí. Esta frase de Jesús es un aldabonazo contra la idea de perfección que existía en su tiempo y seguimos manejando nosotros.
 
Dios no valora una programación perfecta, sino un corazón sincero, humilde y agradecido. Todo lo que somos lo hemos recibido de Dios. No puede haber ni un resquicio para presumir de buenos. Que yo sea capaz de manifestar la bondad, es la consecuencia de una toma de conciencia de lo que hay de Dios en mí. Acaba de decir Juan: Qué amor nos ha tendido el Padre para llamarnos hijos de Dios, ¡pues lo somos!
 
Los matemáticos dicen que la distancia de cualquier cantidad, por grande que sea, al infinito, es siempre infinita. Por el camino de la perfección adquirida, la distancia a Dios será siempre infinita. Con relación a Dios todos somos iguales. Dios nos acepta a todos de la misma manera. Lo que puede ser diferente es la manera que cada uno tenemos de aceptar a Dios y vivir de acuerdo con esa parte de nuestro ser donde Él permanece.
 
Después de estas sencillas explicaciones, ¿qué sentido tiene hablar de “comunión de los santos”?
 
Si pensamos que se trata de unas gracias que ellos han ‘merecido’ sobreabundantemente y que nos ceden a nosotros que andamos escasos o carentes de ellas, estamos ridiculizando a Dios y a cada ser humano. Los dones de Dios ni se pueden cuantificar ni se almacenan. Todo lo que nos viene de Dios es siempre gratuito y por lo tanto, nunca se puede merecer.
 
Ahora bien, si tomamos conciencia de que en Dios todos somos uno, comprenderemos que lo que cada uno puede vivir de Dios, de alguna manera, lo viven todos y beneficia a todos; y el ver que otro lo vive, me puede animar a vivirlo
 
Por la misma razón tenemos que tener mucho cuidado con la expresión intercesores, aplicada a los santos. Si lo entendemos pensando en un Dios que sólo atiende las peticiones de sus amigos o de aquellos que son “recomendados”, una vez más, estamos ridiculizando a Dios.
 
En (Jn 16,26-27) dice Jesús: “no será necesario que yo interceda ante el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama”. Lo hemos dicho hasta la saciedad, Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque Él es amor. Ama a todos infinitamente...
 
Claro que se puede entender la intercesión de una manera aceptable. Si descubrimos que esas personas que han tomando conciencia de su verdadero ser, son capaces de hacer presente a Dios en todo lo que hacen, pueden facilitarnos ese mismo descubrimiento, y por lo tanto, el acercamiento a Dios. Descubrir que ellos confiaron en Dios a pesar de sus defectos, nos tiene que animar a confiar más nosotros mismos. Y esto no sólo valdría para los que convivieron con ellos, sino para todos los que después de haber muerto, tuvieran noticia de su “vida y milagros”. Allanarían el camino para que creciera el número de los conscientes.
 
La parábola de los talentos (Mt 24, 14-30) podía parecer que dice lo contrario de lo que acabamos de apuntar, pero en el fondo es otro el problema que allí se afronta. No se trata de poner a producir las cualidades que cada uno pueda tener, sino de descubrir lo esencial que cada uno tiene. Se trata de descubrir el tesoro escondido que uno no ha ganado, pero que tiene que descubrir dentro de sí mismo. Una vez descubierto, surgirá espontáneamente el agradecimiento más sincero. Pero la única manera de agradecer tan gran don, será aprovecharse de él desplegando todas sus virtualidades.
 
No os dejéis llamar maestro. No llaméis a nadie padre (Mt 23,8-10). ¿Qué hubiera dicho Jesús si en su tiempo se hubiera encontrado con el concepto de “santo” que hoy manejamos? Él mismo dijo al joven rico: ¿por qué me llamas bueno? ¿Cómo habría respondido si le hubiera llamado santo? Pues nosotros no sólo “santo” sino que nos atrevemos a llamar a un ser humano, “santísimo”. ¡Cuándo tomaremos en serio el evangelio! No somos santos cuando somos perfectos, sino cuando vivimos lo más valioso que hay en nosotros como don absoluto. La perfección moral es consecuencia de la santidad, no su causa.
 
Si entendiéramos bien las bienaventuranzas no caeríamos en estas distorsiones que nos alejan del evangelio. Las bienaventuranzas quieren decir que…
·         es preferible ser pobre, que ser rico opresor,
·         es preferible llorar a hacer llorar al otro
·         es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hayamos negado el sustento.
·         Dichosos, no por ser pobres, sino por no ser ricos egoístas.
·         Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no oprimir.
 
La clave sería: las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del poder o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor, es decir, humanidad.

 
Piénsalo bien. Si la pobreza es motivo de dicha, por qué ese empeño en sacar al pobre de la pobreza. Y si la pobreza es una desgracia, por qué la disfrazamos de bienaventuranza. Ahí tenemos la contradicción más radical al intentar explicar las bienaventuranzas.
 
Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo numero uno del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro.
 
Recordad las palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. Ya decía Plotino: “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería”

 
Para mí, tiene un profundo significado teológico que la fiesta de los difuntos esté ligada a la de todos los santos. Litúrgicamente ‘los difuntos’ se celebra el día 2, pero para el pueblo sencillo, el día de todos los santos es el día de los difuntos, sin más. Con lo que hemos dicho tenemos datos para una interpretación en profundidad de esta fiesta.
 
Si todo ser humano tiene un fondo impoluto (Dios), Dios tiene que amarnos precisamente por eso que ve en nosotros de sí mismo. No puede haber miedo a equivocarse. Todos son santos en su esencia, y eso es lo que se integra en Dios porque nunca ha estado separado de él.
 
Recordar a los difuntos entraña dar gracias a Dios por todos aquellos seres humanos que han hecho posible que nosotros somos lo que somos hoy. Este es el sentimiento religioso que se identifica con el sentimiento más humano que podamos imaginar.
 
 
 

Meditación-contemplación
 
 
“Dioses sois, hijos del Altísimo todos”.
Esta cita, que Juan pone en boca de Jesús, es rotunda.
No pudieron soportarla los fariseos,
ni terminamos de aceptarla nosotros.
………………
 
Cuando Jesús dice: “yo y el Padre somos uno”,
está manifestando su vivencia más profunda.
Consciente de que su centro está en Dios,
irradia esa realidad de Dios en todas direcciones.
……………….
 
Yo no tengo que escalar ninguna cima inexpugnable,
ni conseguir ninguna meta inalcanzable.
Solo tengo que abandonar la dispersión en la que vivo
y centrarme en lo que ya soy en lo hondo de mi ser.
………………
  

Fray Marcos

















Domingo XXVIII

evangelio

Del evangelio de Marcos

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna.»


comentario


NO HAY UN CRISTIANISMO A DOS VELOCIDADES
NI LOS CONSEJOS EVANGÉLICOS
SON UN PLUS VOLUNTARIO

 

 
CONTEXTO
 
El contexto es el mismo que el domingo pasado (cuando salía al camino). Cerca ya de Jerusalén, a donde se dirige Jesús para completar su misión. Es un episodio entrañable, pero con un triste desenlace. El hombre rico no se decide a dar el paso del seguimiento. Aunque lo verdaderamente importante es el motivo por el que se niega a seguir a Jesús: las riquezas. Para entender la novedad del mensaje, hay que tener en cuenta que los judíos creían que las riquezas eran un signo de la bendición de Dios, y premio por el cumplimiento de la Ley. Por eso se escandalizan los discípulos de lo que dice Jesús.

 
EXPLICACIÓN
 
El llegar corriendo, indica no sólo interés por encontrarse con Jesús, sino urgencia. El joven era rico en doble sentido: poseía bienes en abundancia y cumplía todos lo mandamientos. Sin embargo no las tenía todas consigo. La respuesta de Jesús al saludo, es muy importante, porque expresa su actitud vital, que después, propone al rico.
 
Sin duda, el rico esperaba de Jesús algún precepto aún más difícil que los conocidos. Jesús no añade más preceptos sino una propuesta original, algo definitivo. En vez de seguridad en posesiones externas, confianza sin límites. En vez de cumplimiento de la Ley, seguimiento de Jesús. ¡Ojo! Jesús va camino de Jerusalén, camino de su muerte. Seguir a Jesús no supone ninguna seguridad inmediata, sino el fracaso más absoluto.
 
“Heredad vida definitiva”. En tiempo de Jesús, significaba garantizar una existencia feliz más allá de la muerte. El rico ya tenía garantizada la existencia feliz en el más acá. Lo que busca en Jesús, es asegurar la existencia para el más allá.
 
Los mandamientos que Jesús recuerda, son los de la segunda tabla, es decir los que se refieren al prójimo, no los que se refieren directamente a Dios. Esta enseñanza es exclusiva de Jesús. Para cualquier judío, los importantes eran los de la primera. El rico cumple con los mandamientos, pero eso parece que no le da suficiente seguridad. Su inquietud una de las claves del mensaje.
 
"¿Por qué me llamas ‘bueno’?" No se trata de bueno en sentido moral, sino en el sentido de persona excelente, insigne, digna de respeto. En esta respuesta Jesús nos está diciendo donde está la verdadera pobreza.  Él se siente vacío de toda pretensión, incluida la de ser un chico excelente.  Sentirse vacío hasta de la propia pobreza, sentirse vacío de la misma bondad. Ni soy nada ni tengo nada, porque ni siquiera hay un sujeto (ego) capaz de ser o tener.
 
En esa respuesta propone la calidad humana que a continuación le invita a buscar. Es casi imposible no sentirse atrapado por las riquezas, pero es mucho más difícil superar el sentimiento de creerse superior. Muchas personas religiosas presumen de buenas y  se arrogan la facultad de criticar a los demás por casi todo lo que hacen. La peor soberbia es la que nace de creerme yo con derechos ante Dios y negárselos a los demás.
 
Una cosa te falta: seguirme. ¿Para qué? ¿Qué sutil diferencia quiere señalar Marcos, entre “heredar vida definitiva” y “seguir a Jesús"? Para heredar la vida, basta cumplir una Ley; para entrar en el Reino, no basta el cumplimiento de unas normas. Seguir a Jesús, es mucho más que el cumplimiento de unos mandamientos. No se trata de ser mejor que los demás, sino de ser diferente. Mateo nos da una pista: “si quieres llegar hasta el final”. Pero puede tener algún sentido emprender un camino para no llegar a la meta. ¿Cuál es ese final? Jesús lo tiene claro: la meta es la plenitud del hombre, no sus seguridades.
 
¡Qué difícil será entrar en el Reino, al que pone su confianza en las riquezas! Las riquezas en sí ni son buenas ni son malas. ¡Qué más quisiera Dios que todos tuviésemos de todo! Las posesiones o el cumplimiento de la Ley para obtener seguridad, es lo que impide alcanzar una meta verdaderamente humana.  El desenlace del encuentro es triste y el comentario que hace Jesús es aún más desolador.
 
Entonces, ¿quién podrá ‘salvarse’? Los discípulos siguen pensando que es imposible subsistir sin posesiones. No se refiere a quien podrá salvarse en el más allá, como entendemos hoy la salvación, sino quién podrá mantener una vida verdaderamente humana, si se desprende de todo lo que tiene y no procura asegurarse el futuro. Así cobra sentido la respuesta de Jesús, “para los hombres, imposible, no para Dios.
 
APLICACIÓN
 
Estamos ante uno de los textos más difíciles de comprender de todo el evangelio. Llevamos veinte siglos dando tumbos, desde la demagogia barata, al espiritualismo estéril. Una vez más debemos advertir que no se trata de una comprensión racional, que no la tiene, sino de experiencia interior que nos lleve a una actitud como la de Jesús. Aunque es imposible explicar la enseñanza, vamos a intentar superar algunos malentendidos, que nos siguen impidiendo aceptar el verdadero mensaje.
 
Buscar la propia salvación (aquí abajo en las riquezas, o en el más allá cumpliendo la Ley)  es la mejor señal de no haber superado el “ego”. La meta última del hombre es la superación de todo ego (y por lo tanto de todo egoísmo). El objetivo último de todo ser humano es el amor incondicional al hombre. El apego a las riquezas nace siempre de un “ego”; mientras exista, no puede alcanzarse la meta. El obstáculo no son las riquezas, sino la existencia de ese “ego” que me obliga a buscar seguridades, para el más acá y para el más allá. El amor incondicional y las seguridades son incompatibles.

 
Proclamar, sin ninguna matización, que el rico está condenado y el pobre está salvado, es descabellado. El hecho de tener o no tener bienes materiales, no es lo significativo. Lo importante es la actitud vital de la persona ante los bienes. Un pobre que no tiene nada, puede estar más apegado a lo que no tiene que el rico a lo que posee. La obsesión por tener, daña tanto como el poseer. Tanto el pobre como el rico tendrán que dar un paso de gigante para entrar en la dinámica del evangelio. La única ventaja del pobre sería que, al cerrársele la puerta fácil de las seguridades materiales, se vería obligado a buscar la verdadera salida. A esto apuntan las bienaventuranzas.

 
Otra trampa frecuente, es creer que el evangelio sólo hace referencia a la pobreza de espíritu. Según esta interpretación, no importa lo que hayas acumulado, con tal de que tengas “espíritu cristiano”, lleves una vida “religiosa” y seas capaz de dar limosna y hacer “obras de caridad”. El acaparar bienes más allá de lo necesario para la vida, mientras haya una sola persona que muera de hambre, es inhumano y por lo tanto anticristiano. La Iglesia como institución, ha caído en esta trampa. Bajo el pretexto de tener para dárselo a los pobres, no le ha importado acumular ingentes riquezas. No basta que la Iglesia atienda a los pobres. La Iglesia tiene que renunciar a las seguridades, lo mismo que cada cristiano.
 
La tercera trampa es creer que el evangelio se refiere a las riquezas adquiridas injustamente. Una vez más tenemos que hacer la distinción entre lo legal y lo justo. Las leyes no sólo permiten, sino que favorecen la acumulación de riquezas; entre otras razones, porque están hechas por los ricos. No hay justificación posible para una situación en la que unos despilfarran sin miramiento y otros mueren literalmente de hambre por no tener un puñado de arroz que llevarse a la boca. Sin ninguna posibilidad de equivocarnos podemos decir que nuestro mundo es radicalmente injusto. Ahora bien, los únicos que no tienen responsabilidad alguna en esta situación, son los que mueren de hambre cada día.
 
Por último, está la trampa de interpretar el evangelio como una oferta de cristianismo a dos velocidades. Para ello se habla de ‘los consejos evangélicos’ que serían un plus voluntario para los más decididos. Esto ha hecho mucho daño a la inmensa mayoría de los cristianos, porque les ha dado motivos para  pensar que lo que dice el evangelio de la riqueza no va con ellos. Ha hecho daño también a los que optan por la vida religiosa, porque les ha hecho creer que son los perfectos y por lo tanto con más derechos ante Dios, aunque en ningún caso hayan renunciado a las seguridades. Solamente han renunciado a la posesión individual, pero garantizándose más que nadie, las seguridades de todo tipo. No es una oferta de Jesús para unos pocos, sino exigencia básica del Reino.
 
No cabe duda de que debemos tomar muy en serio la radicalidad de esta página del evangelio. Pero debemos de tener mucho cuidado de entenderla desde el mensaje de Jesús.  A nadie se le ocurre tomar al pie de la letra lo que Jesús dice unos versículos más atrás en este mismo evangelio: “Si tu mano te hace caer, córtatela”. Creo que la radicalidad que exige Jesús, está en la búsqueda del bien del hombre por encima de todo.  Lo esencial es el Reino de Dios (bien del hombre). Todo lo demás es secundario.
 
La propuesta de Jesús no conlleva ninguna renuncia. Si tenemos la sensación de perder algo, es que no hemos comprendido nada. No se trata de renunciar a nada sino de elegir el camino que me lleve a la plenitud que puedo alcanzar como ser humano. Como seres limitados, elegir un camino lleva consigo el renunciar a ir en otras direcciones.
 
 
 
 

Meditación-contemplación
 
Si quieres llegar hasta el final, una cosa te falta.
Pero, ¿de verdad quiero llegar hasta el final?
Y ¿qué sentido tiene emprender una carrera
si no tienes intención de llegar a la meta?
……………
 
Es ridículo pensar que Dios nos exige renunciar a algo.
No se trata de renunciar, sino de elegir bien.
Pero el secreto de toda buena elección es el conocimiento.
Tomar conciencia de lo que es mejor será el primer paso.
……………
 
Cuando queremos alcanzar dos metas a la vez,
el fracaso está asegurado
La plenitud de ser y las seguridades son incompatibles,
nunca podremos armonizarlas.
………….